viernes, 30 de diciembre de 2011

Looshaus-Edificio Goldman & Salatsch en Viena

EDIFICIO GOLDMAN & SALATSCH ("LOOSHAUS")

Michaeler Platz, 5
Viena (Austria)
En 1911, después de un sólo año de obras, se inauguró en Viena la nueva sede de la prestigiosa sastrería Goldman & Salatsch. Pero el flamante edificio venía acompañado de una enorme polémica que sacudió toda la capital del Imperio Austro-Húngaro. El ayuntamiento de la ciudad hizo todo lo que estuvo en su mano para prohibir su construcción y obstaculizar las obras. Pero no pudo evitar su finalización. Su ubicación era privilegiada, en una esquina que daba a la plaza Michaeler, justo enfrente del Palacio Imperial (Hofburg). Estaba rodeado de palacetes y una iglesia barroca. El problema radicaba en el estilo. Adolf Loos (1870-1933) está considerado uno de los creadores del racionalismo germánico, que desembocaría en la Bauhaus. Loos criticaba el exceso de ornamentación y creía que cada edificio debía ceñirse claramente a la función encomendada, sin ornamentos innecesarios. Esto quedó plasmado en su famosa obra "Ornamento o Delito". Para el nuevo edificio de Goldman & Salatsch diseñó dos plantas de mármol negro, en las que se insertaba una enorme entrada con columnas y cristaleras oscuras. El resto de los pisos, destinados a viviendas, carecían de todo ornamento, con ventanas cuadradas y sin adornos sobre un pulcro fondo blanco. Y este era el problema, la falta de adornos. Las nuevas ideas racionalistas de Loos, eran demasiado avanzadas y no fueron muy entendidas. La población vienesa apodó al edificio como "casa sin cejas", por la ausencia de adornos sobre las ventanas. Los periódicos convirtieron el inmueble en motivo de todas sus mofas. Una famosa caricatura lo comparaba con una tapa de alcantarilla y decía lo siguiente: "Meditando sobre el arte, el hombre más moderno pasea por la calle. De pronto se detiene, paralizado. Ha encontrado lo que tanto tiempo llevaba buscando". El mismísimo emperador Francisco José II, odiaba el edificio. El día de la inauguración ordenó que todos los ventanales de palacio que daban a la Michaeler Platz fueran cerrados. También se dijo que el Emperador no volvió a entrar nunca más por esa puerta.
Después de los avatares de dos guerras mundiales, el edificio logró sobrevivir y es hoy uno de los más famosos de Viena, además de la sede de un prestigioso banco. Para el observador actual, no resulta precisamente un inmueble escaso de ornamento, con esos dos primeros pisos en mármol negro con columnas. Sin embargo, en la Viena imperial de grandes palacios e inmensas águilas ornamentales, esa desnudez resultaba insultante. La sencillez puede resultar más provocadora que cualquier ostentación.


(dedicado a mi querida amiga Lola)

viernes, 7 de enero de 2011

Gueto judio de Varsovia


DOS MANZANAS DEL GUETO JUDÍO
Ulica Prozna. Varsovia. Polonia.


La ciudad de Varsovia es hoy un auténtico hervidero de construcciones. El estado polaco, miembro de la Unión Europea, está aprovechando muy bien los fondos que recibe. Pero esto no significa que olvide su trágico pasado.

En 1940, los gobernantes nazis alemanes de la Polonia ocupada, decidieron establecer el gueto de Varsovia. Se trataba de aislar a los judíos del resto de la población, y dejarles morir lentamente de hambre y enfermedades. El gueto incluía dos barrios donde anteriormente predominaban los judíos. Se comunicaban con un puente de madera que cruzaba sobre el resto de la ciudad "limpia de judíos". La calle Prozna (Ulica Prózna) , formaba parte del llamado "Gueto Pequeño", cuya miseria obligó a su clausura temprana. Las dos manzanas que se conservan en esta calle, son unas extrañas supervivientes del pasado, rodeadas de rascacielos y centros comerciales modernos. Son edificios construidos con ladrillo rojo. En su momento tuvieron abundante decoración de estuco, pero los bombardeos acabaron con ella. Una parte de la manzana sigue estando habitada. El resto, está abandonada y se alza como museo del horror. El ayuntamiento de Varsovia decidió cubrir sus fachadas con fotografías de las víctimas del holocausto. Pasear por esta corta calle es un ejercicio muy duro de recuerdo. Las caras de los habitantes del gueto están colgadas de los balcones, barandillas y tejados. Su mirada nos recuerda que los asesinatos más miserables, siempre son posibles en la "Vieja Europa". Los pasadizos dan acceso a patios abandonados. Algunas viviendas están ocupadas por personas de escasos recursos. Otros pasillos han sido clausurados por el ayuntamiento de Varsovia para evitar ocupaciones. La manzana final, esta habitada por inquilinos "legales" y luce numerosas antenas parabólicas, símbolo del estátus social de sus habitantes. Pasear por Ulica Prozna al atardecer, es una extraña experiencia. Los muros del gueto se mantienen en pie. Si las casas donde la gente ha sufrido estuvieran de verdad encantadas, aquí solo se oirían gritos y sufrimiento. Pero lo que se oye es el vacío. El silencio de la historia olvidada. Patios cerrados y ventanas clausuradas con ladrillos o maderos. En una de las entradas hay un enano de piedra que sostenía el gozne de una puerta. Es un símbolo del pasado esplendor de una burguesía asesinada. Si pudiera hablar, contaría cosas horrendas.

Almacenes Wertheim. Berlin.

ALMACENES WERTHEIM.
Leipziger Platz. Berlín.


Si vas de visita a Berlín no los busques, porque ya no existen. Los que fueron los mayores grandes almacenes de Europa, los que marcaban estilo y tendencia, fueron destruidos durante la Segunda Guerra Mundial.
Habían sido inaugurados en 1896. Los dueños eran una poderosa familia judía de comerciantes. Los almacenes Wertheim habían sido diseñados y construidos por el arquitecto Alfred Messel, considerado una de las principales figuras del modernismo alemán. Se levantaban en la popular Leipziger Platz, diseñada de manera octogonal y rodeada de los edificios más caros y codiciados del "Berlín Imperial". La larga fachada, articulada con pilares de granito, tenía un desarrollo vertical que recordaba al gótico. La planta baja estaba llena de enormes escaparates, algo en lo que Wertheim fue un adelantado a su tiempo. El enorme derroche de cristal, que resultaba demasiado "moderno", era atenuado por la presencia de estatuas y pináculos góticos. La inmensa tienda se convirtió rápidamente en uno de los lugares de moda de Berlín, con fama internacional merecida. Hasta sus estanterías llegaban los mejores trajes de Londres o la lencería parisina. Pero también se exponían los productos industriales y de diseño de los que se enorgullecían los alemanes.
Tras la I Guerra Mundial, los almacenes Wertheim y sus directos competidores (Tietz), sobrevivieron el temporal como pudieron. Fueron años de inflación, pobreza y miseria para los alemanes. Pero Wertheim salió adelante. Sin embargo, no pudo soportar el ascenso al poder de los nazis en 1933. Todo el mundo sabía que la familia Wertheim era judía. Sus propiedades fueron confiscadas y entregadas a empresarios "arios". Una parte de la familia Wertheim pudo escapar a los Estados Unidos. Los que optaron por quedarse, murieron en los campos de concentración. En 1943, en plena Segunda Guerra Mundial, Berlín era ya una ciudad asediada y bombardeada, mientras su loco dirigente pretendía frenar el avance ruso y aliado desde un búnker. Sobre los viejos almacenes cayeron toneladas de bombas en una fría mañana de enero. Incluso bombas de fósforo. El edificio ardió rápidamente. Había desaparecido para siempre (o quizá no).
En 1945, finalizó la Segunda Guerra Mundial. Berlín fue dividida en cuatro zonas de ocupación, que a la larga acabaron en dos: la capitalista y la soviética. Tras la independencia de la República Federal de Alemania (1948) y de la República Democrática Alemana (1949), la antigua capital acabó dividida. Las autoridades comunistas de Alemania Oriental, construyeron un muro en 1961, que separaba y aislaba los dos sectores de la ciudad. El terreno en donde antes se levantaban los almacenes Wertheim, se convirtió en un descampado por donde transcurría parte del trayecto del muro. Pero los subsuelos de Berlín son un agujero infinito:

http://berliner-unterwelten.de/reunificacin-y-apertura-de-tneles.105.2.html

Tras la caída del muro, numerosos negocios excavaron el subsuelo en busca de espacio. Los numerosos descampados y la falta de supervisión administrativa, hicieron el resto. Lo famosos Almacenes Wertheim no estaban muertos, ni mucho menos. En los descampados de la antigua Leipziger Platz, se descubrieron los sótanos del antiguo edificio. Eran inmensos. Además incluían la famosa sala de cajas. Wertheim, además de grandes almacenes de venta, eran un banco. Como Banco Wertheim ofrecían cajas a sus clientes para guardar dinero y objetos valiosos. Por supuesto, las cajas estaban vacías, pero el espacio era impresionante. En el subsuelo de los antiguos almacenes surgió TRESOR (Tesoro), un impresionante local de música tecno que fue la avanzadilla de toda Europa. Wertheim volvía a ser el centro de la moda, pero en otra versión. Aunque el local fue cerrado en el año 2005, por reformas urbanísticas del área, volvió a abrir en 2009, aunque con menos espacio.
Tampoco debemos olvidar la odisea de la familia Wertheim por recuperar su herencia. Despues de años de litigio contra el gobierno alemán, los sucesores de la familia que sobrevivieron al holocausto, lograron el reconocimiento de sus propiedades por el gobierno de Berlín, y el pago de una suculenta indemnización. Hoy en día existen unos nuevos Almacenes Wertheim de Berlín, aunque no estén situados en el mismo sitio.

La casa de "El Exorcista"



LA CASA DE "EL EXORCISTA"



3600, Prospect Street NW, Georgetown, Washington DC.


Al Oeste de Washington, capital de los Estados Unidos de América, existe una de las universidades más antiguas y prestigiosas del país, la de Georgetown. Esta universidad católica fue fundada por un jesuíta en 1789 y es el recinto educativo católico más antiguo de Norteamérica. Su arquitectura es muy especial, predominando el ladrillo y los estilos neogótico y victoriano. Esto convierte todo el área en un destino turístico muy visitado. Pero a los aficionados al cine, no se les escapa un edificio pequeño, feo y que podría pasar desapercibido. Se trata de un caserón de ladrillo estilo victoriano que posee un pequeño jardín algo descuidado. El edificio está en el número 3600 de Prospect Street Northwest. Se apoya sobre un pedestal de piedra antigua que salva una enorme pendiente que cae hasta el río Potomac. Este caserón siempre está rodeado de un grupito de turistas sacando fotografías a la fachada o a la larga y empinada escalera que comunica la calle con el río y que bordea la casa por detrás. Aquí se rodaron algunas de las escenas de la película de terror más famosa de todos los tiempos: "El Exorcista", dirigida en 1973 por William Friedkin con un guión basado en la novela de William Peter Blatty. La historia de la posesión demoniaca de Regan MacNeal tenía en esta casa su punto central. Sin embargo, el interior del inmueble decepcionaría a cualquier turista, ya que todas las escenas de interior se realizaron en unos estudios cinematográficos de Nueva York. Como la casa original no resultaba lo suficientemente inquietante, el director decidió construir unos elevados tejados a dos aguas, que no eran mas que un decorado que tapaba el techo liso original. La empinada escalera que bordea la propiedad, es donde acaba muriendo el padre Karras, sacerdote que realiza el exorcismo. Se conserva exactamente igual a como aparece en la película. Parece ser que las autoridades se han dado cuenta del filón turístico de los lugares de filmación.


Hasta hace poco tiempo, todavía podía encontrarse esta casa a la venta en internet.
http://www.zillow.com/homedetails/3600-Prospect-St-NW-Washington-DC-20007/68081301_zpid/
El propietario (cuya identidad se desconoce) solicitaba más de dos millones de dólares por la finca. Según el anuncio, la casa tiene tres dormitorios y cinco baños.
Durante años , el edificio fue utilizado como residencia de estudiantes (hay que recordar que Georgetown es un distrito universitario). Los anales no cuentan ningun suceso funesto relativo al caserón, como ocurre con otros lugares a los que se adjudica maldiciones inexistentes. Tan solo queda constancia de una denuncia por asalto a domicilio en 1990, realizada por una estudiante que se despertó con un individuo registrando su habitación. Hay que recordar que Washington es la ciudad con mayor índice de criminalidad de Estados Unidos. Por lo demás no deja de ser un caserón viejo sin nada en especial. Sin embargo, los turistas siguen asomándose a la larga pendiente de la escalera, con una mezcla de morbo y excitación.